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ENTREVISTA A CARLOS PITTARO

Nadie en el handball de Argentina tuvo el éxito deportivo que logro Carlos Pittaro. 39 títulos deportivos de competencias oficiales, 1 campeonato Sudamericano, siete jugadores en la Selección Argentina en forma simultanea Pasaron por sus manos desde que eran jóvenes, los mejores jugadores de balonmano de la Argentina, y tal vez de Sudamérica. Tuvo el semillero más importante del handball y el campo de entrenamiento de Luján, “El Playón “ fue denominado por esos mismos jugadores como "El santuario" Con la humildad y tranquilidad que lo caracteriza, nos brindó este reportaje....

¿Cómo se creó el Handball en Luján?
A partir del año 1971 se inició el handball conjuntamente con la apertura del Crinsdel. Además se incorporaron el fútbol, el voley y el basquet. Dividieron los deportes entre los profesores que estaban trabajando en el colegio en ese momento y cada uno eligió un deporte. Yo me ocupaba del fútbol porque era jugador y también del handball.

¿Porque incorporaron el Handball?
Era la primera vez que se iba a enseñar en la institución, era un deporte económico ya que podíamos trabajar con pelotas de goma y fácil de enseñar en cuanto a los espacios y el material.

¿Cuándo comenzaron a formar parte de la Federación?
En 1974 se decidió eliminar el fútbol porque muchos chicos se iban a clubes grandes para jugar a nivel profesional y el club quedó dedicado específicamente a deportes amateurs. El basquet desapareció y quedaron solamente voley, femenino y masculino, y handball masculino. En ese momento sólo participábamos en Torneos Intercolegiales, del Estado y de la Federación Católica. Ese mismo año, Luján se afilió a la Federación de Handball. A fines de la década del 80, gracias a la gestión de Eduardo Peruchena se inició el handball femenino.

¿Cuáles fueron los mejores momentos que viviste con el Handball?
La época de los torneos del Instituto Geográfico Militar, los intercambios que realizábamos en casa de familia con el interior del país fueron momentos muy lindos que marcaron los primeros años de mi vida en el Handball. Luego vinieron los viajes a Italia y a Brasil que hicimos con los planteles femeninos y masculinos. Y finalmente el período de mayor rendimiento de los equipos del Luján, el cual coincidió con la televisación.

¿Qué cosas no hiciste y te gustaría haber logrado en todos estos años?
Lo que más lamento es no haber consolidado la Asociación de Handball con un gimnasio propio adecuado, el cual nos evitaría muchos de los problemas que actualmente tenemos en nuestro deporte.

¿Quiénes fueron los mejores jugadores que te tocó formar y dirigir?
Es una pregunta que no puedo responder con nombre y apellido. Hubo buenas camadas de jugadores, que jugaron en épocas diferentes. Cada jugador cumple un rol y una función dentro de la cancha. Los jugadores que más se han destacado y trascendido son los que pudieron vestir la camiseta de la Selección Nacional y representar al país, muchos de ellos se volcaron luego al profesionalismo.

¿Cómo ves el futuro del Handball en Luján?
Creo que nos espera un futuro promisorio si tengo en cuenta el apoyo del grupo de padres y alumnos que están colaborando actualmente para sacar el deporte adelante. Pero también soy consciente de que es difícil lograr alta competitividad por la falta de instalaciones adecuadas para entrenar y jugar.

 
 
 
 
 

ENTREVISTA A RAQUI PERUCHENA

Todo comenzó en 1986 con una invitación llegada desde Jujuy... en ella se convocaba a un equipo femenino y uno masculino. Por aquellos años, no existía la rama del balonmano femenino en el Luján. No obstante a pesar de no haber podido concretar el viaje, la idea quedó latente, y los preparativos de un equipo propio, eran una realidad.

Con alumnas de tercer año de la escuela que intercalaban entre el voley y el handball, comenzó lo que años después sería el primer equipo de damas mayores, entre ellas: Andrea Petrini (hermana del Chino Petrini... gloria del Luján), Silvina Radano (actual mujer de Raqui y madre de sus 2 hijos), Melina Sanz, Carla Matos, Verónica Cantero, Paula Sarasino.

En 1987, el fueron a Alta Gracia (Córdoba) por un intercambio escolar. Jugadoras como Valeria De Gioia, Analía Petrini (otra hermana mas del chino), Silvina Rechi, Silvina Rodríguez (hermana Ezequiel Rodríguez “el loco”), Romina Agostineli, Julieta Galli, acompañaban en este nuevo año.
Se hacían amistosos contra clubes como LANÚS y Dorrego, pero todavía no estaba del todo aceitado el equipo... y los resultados en contra eran muy abultados.


Un año después se anotan en la federación, las categorías menores, cadetes, y juveniles (no había infantiles en ese entonces).
Las menores, llegan a la final con Ferrocarril Oeste en el Parque Sarmiento y pierden por un contundente 21 a 4.

Promediando el año 89 también se crea menores “B”, debido a que no había categoría infantil en la época, se anotan las chicas con edad infantil en esta categoría superior... pero solo eran superadas en edad, ya que su juego era mejor que ninguno, tal es así, que salen campeonas del torneo. En este grupo estaban Florencia Am, Daniela Palladino, Melina Forte, Guadalupe Martínez entre otras.

Eran otras las épocas, las realidades, los tiempos, y gracias a esto y la colaboración que existía entre los clubes. AFALP, Lanús, Ferro, Comunicaciones y Luján, organizan el primer encuentro nacional de handball femenino.

En el 90, las mayores, en su año debut, casi logran la hazaña, pierden en semifinales por el ascenso en el torneo apertura contra SEDALO. Con sed de revancha, ganan el torneo Metropolitano invictas y consiguen el preciado ascenso.
En inferiores las menores salen campeonas invictas ese año y también las juveniles.

Raqui destaca el hambre de los profesores de esa época...no solo hambre de gloria y triunfos, un hambre de trabajo y de progreso que iba mas allá del interés monetario. Si bien es una realidad que el trabajo es lo que les daba de comer, las horas extras los nutrían aún mas en lo personal. Encaminados por la labor de Pittaro, los profesores de esa época trabajan en jornadas incesantes que hoy serían impracticables para los tiempos que corren. Ante mi pregunta asombrada sobre esto, Raqui destaca que esta dedicación al deporte, era normal para el común de los profesores.

Recién en el  91 aparece la categoría infantiles. Esta año traía consigo, el debut en primera división el equipo ascendido. Las sorpresas seguían llegando, con la obtención del tercer puesto en el torneo. Para mas sorpresa aún, fue el casi catastrófico séptimo puesto obtenido en el segundo torneo del año, si consideramos que los equipo participantes eran 8. La irregularidad me sorprende a medida que la charla avanza... y aún mas, cuando me entero que con ese séptimo puesto, viajaron al Torneo Nacional de Clubes en Viedma... pero todo tiene una explicación, solo el campeón River viaja al torneo y la segunda plaza no fue aceptada por ninguno de los equipos que se encontraban por encima de Luján. Llegan ahí con 7 jugadoras de campo y 2 arqueras, digamos, que no era un equipo del todo competitivo (al menos en los papeles) para afrontar el torneo nacional. Así y todo, se obtiene el sub-campeonato perdiendo justamente con el campeón River.
Las menores, seguían arrasando y obtuvieron otro campeonato mas.

En el 92, la Federación mantiene las categorías por un año mas, y tal como era de esperarse, las menores vuelven a obtener el campeonato. Como “premio” al esfuerzo, deciden sacrificar el tan añorado cumpleaños de 15, por un viaje a Europa para competir en una competencia internacional, con equipos de primer nivel. Bien había valido el esfuerzo, ya que el 4to puesto obtenido (de 64 equipos) era mas que satisfactorio.
En primera... un equipo reforzado, sale sub-campeón perdiendo la final ante Ferro.

 
 
 
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